En testimonio de la Luz, al servicio del Plan y con anhelo de Bien,
José Becerra 2026.01.11
La figura cimera de Eugenio María de Hostos será el centro aglutinador de la nueva personalidad boricua en el nuevo milenio. El puertorriqueño de la Nueva Era Acuariana será hostosiano: disciplinado, respetuoso del derecho ajeno, sensible en lo moral, amplio en visión y erudito en pensamiento. Su profundo conocimiento de sí mismo —y, por ende, del prójimo— lo hará noble y gentilmente asertivo ante la incertidumbre y la adversidad.
Disciplinado en el deber; erudito en el saber; intuitivo, sereno y culto; amante de la belleza; sencillo y compasivo; firme ante la adversidad; resuelto ante la maldad; tolerante ante la disidencia; perseverante hasta la realización de su destino. Ese es el puertorriqueño que, como retoño nutrido por la fuerza de la Vida, dará honra a la Hija del Mar y el Sol en la Nueva Era.